El otoño en Cali
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El otoño en Cali

Esta es una de las fotografía de los niños y niñas de la Vereda El Otoño, corregimiento de La Buitrera, municipio de Cali, en el Valle del Cauca. El registro fue realizado por el Botánico Eduardo Calderon Saenz. En ella aparecen los niños de la Escuela Comunitaria, fundada por el Profesor Alejandro Astorquiza, su esposa Janeth Yanguas García y la comunidad, en el año de 1.986.

La vereda El Otoño está localizada sobre el flanco oriental de la cordillera occidental, en el pie de monte del Parque Nacional Natural Los Farallones de Cali y aquí los niños y padres de Familia conservan una especie de árbol llamado Roble Negro (Colombabalanus, excelsa fagaceaea). Reportada, para el mundo científico, como especie nueva para el trópico.

Los hijos de los niños y niñas de la foto, hoy estudian en la escuela, que fue oficializada en el año de 1.993 por la Secretaria de Educación Municipal de Santiago de Cali. Ahora la planta física esta mejores condiciones.

El Tiempo – 22 d diciembre de 1995 – LOS ASTORQUIZA, ALMA ECOLÓGICA DE EL OTOÑO

“El primer rancho que levantaron se parecía más a una obra de arte improvisada que a un lugar para vivir. Las chuecas paredes de madera estaban forradas con lienzos de paisajes y de bailarinas, colocados para evitar el paso del frío y la neblina.

Pese a que fueron testigos de los desplomes de la vivienda cada vez que llovía, la pareja no regresó a la ciudad sino que se estableció definitivamente en este lugar y convirtió la montaña en una escuela al aire libre para los niños.

Así empezó el proyecto de educación ambiental de Alejandro Astorquiza y Janet Yanguas en la vereda El Otoño, enclavada en Los Farallones de Cali. Los dos llegaron a este sitio como amigos, pero los senderos repletos de hojas húmedas los convirtieron en amantes y esposos.

Hoy, la pareja y sus tres pequeños hijos, conforman la familia, reconocida por los habitantes de la vereda como los gestores de una conciencia ecológica que respeta los saberes populares y fomenta la conservación de las fuentes de agua para bien de la comunidad.

Su trabajo comenzó con los niños y luego se extendió a los adultos. Impulsaron la creación de un museo de la cauchera, luego de una campaña en la que los niños decidieron cambiar sus tardes de cacería de aves por el disfrute de observar los comportamientos de los pájaros carpinteros de los robledales.

Alejandro, un maestro y sociólogo, sin graduar; y Janet, una egresada de bellas artes del Instituto Popular de Cultura de Cali, llegaron a la conclusión de que estaban atados a la suavidad de la niebla y a la soledad del extraño Roble Negro (Trigonobalanus excelsa).

Por eso, gastaron sus ahorros en la compra de un terreno de 20 plazas de extensión que se convirtió en la Reserva Natural de Roble Negro. Hoy, este lugar es visitado por estudiantes y grupos ecológicos en busca de los bosques de este árbol escaso en Colombia y el mundo.

Aparte del bosque situado en esta Reserva y en Los Farallones, solo se conocen otras dos pequeñas poblaciones de Roble Negro localizadas en Santander.

A pesar de que son únicos y pocos, la gente aún no comprende la importancia de preservar estos árboles generosos , dice Alejandro acostado con su hija Rebeca, de 3 años, bajo el denominado Roble Niño para observar sus 60 metros de altura. Este roble, situado en la mitad de un sendero lleno sombras, simboliza los beneficios que el bosque brinda como zona productora de agua para las cuencas de los ríos Pance, Lilí y Meléndez, que bañan a Cali.”

El texto fue recortado y editado; lea el original completo.

La fotografía y el texto fueron amablemente suministrados por Alejandro Astorquiza.

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Roble Negro – Botanica

Alejandro Astorquiza – RELATOS EXPEDICIONARIOS

Video de otra historia en las cercanías.

2 3 11385 24 Abril, 2013 En Portada, Fotografía, Una Foto Abril 24, 2013

3 comments

  1. Ramaya

    los que conocemos de cerca a los Astorquiza sabemos que su entrega a esta obra no tiene igual. Definitivamente la vocaciòn de educadores y entrega a la naturaleza les corre por la sangre. Ànimo amigos, que su ejemplo contagie a todos los vallecaucanos y colombianos,
    Un abrazo

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  2. Pingback: La Finca | Memoria Visible

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